Más antes que después de que en la selva se quedasen sin que beber, hubo una reunión para decidir a quien enviar por agua a los límites de la selva. Luego de una ardua deliberación y un pasarse el dedo y disculparse por estar muy ocupados para cumplir el cometido, se decidió que la tortuga debía cumplirlo. Se envió pues a la tortuga por el agua. Pasaron los días y cuando ya todos empezaban a sufrir los rigores de la sed empezaron a difamar de la lentitud de la tortuga y de sus mañas y de sus… en fin. La tortuga estuvo de boca en boca para recibir la difamación apropiada de cada uno de los involucrados. De pronto salió la tortuga de entre un matorral y dijo lentamente: “si siguen hablando mal de mí no voy”
1. Mientras la culpa sea de otro que importa morirse de sed.
2. Para saber lo que otros piensan de uno, no hay como hacerlos enojar.
3. Ojo, las tortugas viven su vida len… t a…men… te y casi no… necesitan… a…gua.
4. Cuando haya que hacer algo importante, asígneselo a alguien al que le importe, es decir, hágalo usted mismo.
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