Una lora se encontraba muy tranquila en su madero lejos del alcance de la zorra predadora; un día la zorra vino y le pidió a la lora que bajara para conversar, que no se preocupara por convertirse en su alimento{ que el rey de la selva había sacado un decreto muy especial, en el cual prohibía que los animales se alimentaran de otros animales. La lora le inquirió incrédula que le mostrara tal papel y la zorra buscó el decreto y empezó a leerlo en voz alta. De pronto de la maleza surgió un tigre y empezó a correr tras de la zorra y ésta daba vueltas alrededor del madero donde estaba la lora. Al cabo de un buen rato la lora le gritó a la zorra: “mostrále el decreto, mostrále el decreto”
Moralejas:
1. La inmunidad diplomática consiste en un papel.
2. Los decretos y las leyes son muy buenas defensas en un juicio.
3. En el arte de engañar nadie tiene la última palabra.
4. A quien se le ocurre que un tigre sabe leer.
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