Cuenta Don Samaniego que los montes hicieron tal escándalo a la hora de parir, que todos los mortales se asustaron tremendamente, de ver que tales montes proferían, bramidos espantosos, pero que después de todo aquel ajetreo, parieron un ridículo ratón.
Moralejas:
1. Mucho tilín, tilín y nada de paletas.
2. No falta el escandaloso.
3. Si la montaña suena... corra, puede ser un derrumbe.
4. ¿Un ratón es ridículo? páralo pues.
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