sábado, 28 de diciembre de 2013

EL SAPO Y EL TORO

En los libros de cuentos existió una vez un sapo que intimidaba a sus oponentes inflando su pecho; cada vez que alguien se arrimaba, se inflaba para parecer más grande; Así logro intimidar toda una familia de gusanos; algunos peces menores y hasta unos galgos incautos. Un día se acercó un toro a oler tan curioso animal y el sapo empezó a inflarse y a inflarse para tratar de asimilar y superar al bóvido; se infló de tal manera que pronto alcanzó el tamaño de un perro pequeño, siguió inflándose escuchando a la multitud que le gritaba, “ya casi, ya casi lo igualas”. Se infló tanto que la presión en su cuerpo lo hizo explotar.

Moralejas:

1. La técnica de intimidar con el tamaño funciona muy bien con los pequeños.

2. Emplear la misma técnica con todos es ridículo.

3. La perspectiva de la multitud no es razón para nada.

4. De nada vale hablar de resistencia porque ningún sapo estudia física.

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