Un conejo y un león se encontraron en medio del bosque, así, de repente y frente a frente; el león trató de reaccionar con su garra para atrapar el bocadillo, pero el conejo reaccionó con la palabra y comenzaron una discusión filosófica que el conejo terminó magistralmente con una teoría sobre el perdón y la delicadeza y además con una invitación a un restaurante cercano a almorzar. El león no vio apuro y decidió aceptar la invitación. Llegaron se sentaron y el conejo pidió de almuerzo unas zanahorias y lechugas, cuando el mesero le preguntó a éste que iba a querer su amigo, el conejo contestó: “nada, el no es un león de verdad o sino ¿qué cree usted que está haciendo aquí?”
Moralejas:
1. Es bueno hacer el tonto, pero no exagerar.
2. El susto y la impresión, pasan con el primer bocado.
3. No haga el ridículo por ahorrarse un almuerzo.
4. Con la comida no se discute.
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