Don Samaniego cuenta que hubo un burro que se puso una piel de león y con ella asustó a toda la región, con su fiereza encima hizo del campo un sitio desolado, pero de pronto, el molinero acierta a verle por debajo del disfraz las orejas y acudió con palo y lazo y al cabo domeñó al jumento haciéndolo quedar mal ante todas las gentes del pueblo.
Moralejas:
1. Aunque burro se vista de león, orejas le quedan.
2. Si tienes las orejas largas, no hay disfraz que te sirva.
3. Burro es burro y hasta sin orejas se le nota de lejos.
4. Cuide usted, que viste de caballero, que no se le vean las orejas.
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