Dicen que un león andaba armando un ejército y que se valió del elefante y el mico para fuerza y entretenimiento, del tigre para espanto y así a cada uno lo usó a su manera, pero no faltó quien le dijera, una zorra supongo, que el conejo y el asno no servirían para nada, pero el sabio rey león interpeló al no astado convirtiendo a la liebre en jefe de correos y al jumento en corneta de soldados.
Moralejas:
1. Nunca falta un sapo juzgón.
2. Hasta los idiotas son útiles en combate.
3. El que es capaz de comer, es capaz de pelear.
4. Un buen general no desperdicia comida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario