A estas alturas ya saben que me propongo con estos cuentos, así que no se asusten con el que sigue. Érase una vez un mico que llamaba asustado a su madre gritando que por ahí cerca venía el lobo. Tantas veces hizo lo mismo que su madre terminó por no hacerle caso cuando llamaba asustado. Un día el lobo si fue y se comió al homínido.
Moralejas:
1. Andar a toda hora con el mismo cuento es dar lora.
2. Una llamada de auxilio es una llamada de auxilio, aún siendo falsa.
3. ¿La gente no atiende al timbre de la puerta porque suena mucho?
4. Al final la madre siempre acude, aunque el lobo ya haya comido.
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