La máquina de agua que había comprado el rey león para reemplazar el pozo de la selva se había dañado y los animales se estaban enfermando por consumir agua de la charca sin procesar. Nadie pudo repararla aunque vinieron técnicos de todos los rincones de la selva. De pronto, una comadreja extranjera dijo ser capaz de repararla y llevó su herramienta al lugar, tomó la máquina, le movió un pequeño tornillo y la reconectó a la alimentación eléctrica; la máquina quedó perfecta. Cuando cobró la cuenta de su reparación el león se sintió ofendido de que la comadreja cobrara tanto dinero, 100 millones de créditos selváticos. La comadreja le dijo que muy temprano en la mañana le enviaría una nota con los datos de sus gastos pormenorizados y efectivamente, al día siguiente llegó nota:
Conectar el agua de suministro a la máquina 10.000 créditos selváticos
Asistencia técnica puerta a puerta 30.000 créditos selváticos
Gastos de representación 40.000 créditos selváticos
Gasto que representó para el destornillador 5.000 créditos selváticos
Mover el tornillo a su posición 5.000 créditos selváticos
Saber exactamente que tornillo mover 99’910.000 créditos selváticos
Total 100.000.000 créditos selváticos
moralejas:
1. Cuando las cuentas son claras no se puede discutir con ellas.
2. Comadreja es comadreja, y aunque parezca rata es comadreja.
3. Existen razones por las que los animales no beben en máquinas de agua.
4. Es mejor ser comadreja con muchos vicios que león con muchos títulos.
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