sábado, 31 de agosto de 2013

LA RANA SORDA

Érase una ranita que había perdido la capacidad de oír por su oído izquierdo, así que cada vez que alguien le dirigía la palabra: “hola, ranita ¿cómo estás?” Ella giraba su cabeza hacía el lado derecho y preguntaba: “¿qué dijiste?”, “qué ¿cómo estás?” lograba escuchar o leía los labios y respondía: “Ah bien, muchas gracias”. Un día una grulla que andaba desayunándose con cuerpecitos de rana llegó al estanque y engulló por casualidad a la ranita sin poder auditivo en el lado izquierdo; la ranita quedó en el cuello de la grulla y trato de ahorcarla con las patas que le quedaron afuera; la grulla aflojaba un poco al sentir el apretón y la ranita pudo sacar un poco su cabeza hacía afuera y escuchó un murmullo que al parecer provenía de sus hermanas de charco, apretó más fuerte el cuello de la grulla y pudo sacar el lado derecho de la cabeza y logró escuchar lo que sus hermanas decían: “No luches, es inútil, la grulla te va a comer de todos modos, no aumentes tu sufrimiento” la ranita escuchando esto, dejó de apretar a la grulla y se dejó tragar.

Moralejas:

1. A palabras necias oídos zurdos.

2. El esfuerzo en las acciones depende de lo que cada cual tenga en juego.

3. Hay consejos que vale la pena no tener en cuenta.

4. A veces, poder comer, requiere de grullas ventrílocuas.

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